Terapia Vincular (Parejas/amistades/familias)

La terapia vincular es un espacio para trabajar sobre una relación: puede ser una pareja, una amistad, un vínculo familiar o cualquier otro vínculo significativo. Trabajo con parejas monógamas y no monógamas, amistades, familias de origen y elegidas, vínculos sexoafectivos y otras formas de relación que no necesariamente entran en las categorías tradicionales.

No trabajamos solamente con lo que le pasa a cada persona por separado, sino también con lo que sucede entre ellas. El vínculo es, de algún modo, otro protagonista de la terapia.

Cada persona llega con su propia historia, sus deseos, miedos, expectativas y formas de entender el mundo. Pero al relacionarnos también construimos algo en común: dinámicas, acuerdos, lugares que ocupamos, conflictos que se repiten y maneras de acercarnos o alejarnos que a veces son difíciles de ver desde adentro.

En las sesiones podemos observar esas dinámicas mientras suceden. No se trata solamente de contar una discusión que ocurrió afuera: muchas veces esas mismas formas de hablar, defenderse, reclamar, cuidar o retirarse aparecen en el espacio terapéutico y podemos trabajar con ellas ahí mismo.

Ningún vínculo existe aislado. Las formas en que queremos, cuidamos, tenemos sexo, construimos intimidad o pensamos el compromiso están atravesadas por nuestras historias y también por ideas sociales acerca de cómo debería ser una relación.

La terapia no parte de una idea previa acerca de cómo tiene que funcionar un vínculo ni tiene como objetivo necesario conservarlo. Puede servir para encontrar otras maneras de estar juntes, modificar acuerdos, atravesar una crisis, redefinir una relación o acompañar una separación.

Se trata, sobre todo, de entender mejor qué está pasando entre quienes participan y abrir posibilidades allí donde el vínculo parece haber quedado atrapado en las mismas escenas.

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